Mediante la pintura, la fotografía y el volumen, Galecio y Pulido nos invitan a participar de la exposición a partir de dos situaciones:
1- La mixtura material y técnica de las obras.
2- La incomodidad simbólica de estas.

Respecto de lo primero, las obras comparten el doble uso de la pintura y de la fotografía. A mpliaciones fotográficas conviven con parte de lo que éstas documentan: superficies doradas (Pulido) y cajas modulares de cartón pintado ante un monumento (Galecio). En cada acontecimiento registrado, la pintura comparece como superficie domesticada por la cámara; al mismo tiempo, se le antepone, al mostrarse como cuerpo en la sala o sobre la superficie de la fotografía. En este esquema, lo pictórico extiende a lo fotográfico su consabida dimensión cosmética y se arroga el dar testimonio, atribución usual de éste. Reflejando luz, con poder cubriente, el pigmento opaca y oculta el resto de las presencias que rodea y que lo soportan. Pintura y fotografía se relativizan y revitalizan mutuamente, recordándonos, de paso, su pugna en el pasado.

Abierta hasta el día 31 de marzo .
Entrada liberada
Horarios : Lunes a viernes de 15:00 a 19:00 hrs.
Dirección: José Manuel Infante 1208 - Providencia
Teléfono: 2690401
Correo: info@dieecke.cl

Zabriskie Point es un lugar inhóspito en el desierto de los Estados Unidos. Se trata, también, del título de una película del cineasta italiano Michelangelo Antonioni. El film (1970) expone el desajuste entre utopía y realidad, entre política y subjetividad, narrando el encuentro y desencuentro de una pareja de jóvenes.

Ignorando tal información, Zabriskie Point se hace un lugar inubicable lo que, de todos modos, se vincula al sentido de la película y a la nada desértica. El asunto es que la parcial ausencia de parámetros que cargaría este nombre, resume dos cuestiones sobre la exposición: 1) la mixtura material y técnica de las obras; 2) la "incomodidad simbólica" de éstas.

Respecto de lo primero, las obras comparten el doble uso de la pintura y de la fotografía. A mpliaciones fotográficas conviven con parte de lo que éstas documentan: superficies doradas (Pulido) y cajas modulares de cartón pintado ante un monumento (Galecio). En cada acontecimiento registrado, la pintura comparece como superficie domesticada por la cámara; al mismo tiempo, se le antepone, al mostrarse como cuerpo en la sala o sobre la superficie de la fotografía. En este esquema, lo pictórico extiende a lo fotográfico su consabida dimensión cosmética y se arroga el dar testimonio, atribución usual de éste. Reflejando luz, con poder cubriente, el pigmento opaca y oculta el resto de las presencias que rodea y que lo soportan. Pintura y fotografía se relativizan y revitalizan mutuamente, recordándonos, de paso, su pugna en el pasado.

Parte de la "incomodidad simbólica" de las obras (punto 2) se debe a que se fundamentan en la "cultura visual". Una cultura tan local como occidental que, además del cine, incluye a la publicidad, al urbanismo y al kitsch. Pese a ello, coloca a la historia del arte de protagonista: al arte religioso y, con énfasis, a la vanguardia artística. Constructivismo, Bauhaus, De Stjil, Minimal, la alusión a la abstracción en las artes visuales del siglo XX se desdice ante la reivindicación de iconografías vernáculas. Pero toda genealogía de lo local supone una genealogía de lo ajeno y, en efecto, las obras ofrecen ejemplos de lo uno y de lo otro, confundiéndolos. La despersonalización de lo creativo, representada por la vanguardia mediante la línea recta, la cuadrícula, el acabado industrial y las superficies lisas y brillantes, choca con el low-tech, con la mancha, con lo rugoso, con el temblor manual, con la autoría, con el accidente tecnológico y, a la larga, con el "accidente social".

El sentido de la exposición, incluyendo sus paradojas, descansa en hacer y deshacer una obra: montar una escultura esperando el "clic" de la cámara, tomar una fotografía para pintar sobre ella, mostrar el referente y luego ocultarlo. En suma, realizar arte y presenciar su descomposición en nuestras prioridades como sociedad y en la casi infinita red de estímulos visuales.

Rodrigo Galecio
Gerardo Pulido
dieecke, febrero, 2007

FICHA TECNICA
Rodrigo Galecio
Instalación, S/T
Fotografía color, 144 x 95 cms., y esmalte sintético sobre dieciséis módulos de cartón corrugado de 30 x 18 x 82 cms., c/u.
Serie 1 de 6
2007.

Gerardo Pulido
Díptico, S/T (Catedral de Santiago; animita a N.N.)
Pintura dorada sobre dos fotografías color, 135 x 95 cms., c/u.
Serie 1 de 6
2007.

2008