| Die ecke inaugura el día Jueves 19 de Julio a las 7,30 PM, la exposición individual de Rubén Castillo titulada TRANSITOS.
Con esta instalación, Castillo plantea una nueva mirada a su trabajo pero manteniendo, siempre, como eje central, la investigación en torno al cuerpo, la memoria y la identidad. Castillo, deseando ampliar los ejes de su investigación, ha comenzado a desarrollar, con esta instalación, nuevos formatos de trabajo que nos conducen, esta vez, a unos interiores asépticos y fríos utilizando tubos de enfriamiento y cortinas de poliuretano y acero, todos elementos que transforman el espacio e involucran todos los sentidos del espectador.
La proyección de un video sobre puertas que parecieran ser de frigorífico, reflejan, cada cierto tiempo, presencias indefinidas que transitan, arbitrariamente, por la sala.
De esta manera, la obra nos remite metafóricamente al cuerpo, un cuerpo celado que se presiente bajo el acero y el frío. Un cuerpo que nos acerca a la probabilidad de ausencia y muerte. Sin embargo, en esta muestra Castillo elude las referencias directas y su instalación se sitúa en un después indefinido, en el cual el recuerdo se va convirtiendo en olvido y el dolor en indiferencia para llevarnos lenta e inexorablemente a la nada. .
La muestra estará abierta al público hasta el día viernes 17 de Agosto .
Entrada liberada
Auspicia

Horarios: Lunes a viernes de 15:00 a 19:00 hrs.
Dirección: José Manuel Infante 1208 - Providencia
Teléfono: 2690401
Correo: info@dieecke.cl
Tránsitos
Tránsitos plantea movimientos estremecedores y sugerentes que nos permiten apreciar como en el acto cotidiano de apretar el botón "mute" de nuestro control remoto para quedarnos solo con el placer visual de la mirada que no para de hablar de presencias anónimas que circulan.
Castillo nos conduce nuevamente a interiores controlados y fríos, pero esta vez la presencia metonímica del cuerpo no está presente sólo en jirones de piel depositados en soportes de acero inoxidable, sino también en silenciosos tránsitos de figuras proyectadas a través de un video. El difuso reflejo de los cuerpos que transitan en la proyección ejecutan el simulacro del propio tránsito de los visitantes a la muestra. Estimulan el vago acto de representación de los cuerpos en movimientos anónimos y espectrales, de vivos o muertos, que se encuentra dentro y fuera de las puertas de los frigoríficos de la morgue. Son una huella animada. Es presencia indefinida de cuerpos que transitan arbitrariamente. Un cuerpo celado, que se presiente bajo el acero y el frío, acercándonos a la probabilidad de ausencia y muerte. Más la obra intenta situarse no en el momento trágico de ésta, sino en un después indefinido, en el cual el recuerdo se va convirtiendo en olvido, el dolor en indiferencia y los despojos insinuados en ausencia, para llevarnos lenta e inexorablemente a la nada.
Otras presencias habitan contenidas en tubos de acero que como miradores de identificación nos invitan a darle vida a lo inerte. A través de la condensación, otro tránsito, metaforiza a la piel como un cuerpo, un todo, con sus simples reacciones a los cambios de temperatura nos enfrenta a la polaridad de la existencia. Dicotomía que nos hace reflexionar en torno a las singularidades de la vida cotidiana como el día y la noche, el calor y el frío, la vida y la muerte.
Julia Antivilo.
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