Die ecke arte contemporáneo inaugura, el día jueves 5 de octubre a las 19,00 hrs., la exposición individual de FRANCISCO DUSSOURD LARRABE , titulada DIAS DE CAMPO .
El artista, -licenciado en Bellas Artes de la Universidad ARCIS,- despliega en DIAS DE CAMPO indicios de una escena cotidiana cuyas particularidades son recogidas a través de recursos tales como los objetos y la fotografía. La instalación, pone al descubierto el carácter sublime y la mesura del goce ostensible en el aparataje "ceremonial-simbólico"de la familia, concentrándose especialmente en la dinámica filial entre padre-hijo.
A través del recorte escenográfico de un encuentro campestre, la trama connota los signos latentes de una relación 'hipermasculina', instalando una sutil e ingenua retórica que, a la vez, encauza el carácter ominoso y prohibitivo del goce y, así también, refiriendo al deleite sensual y sexual entre padre e hijo, a la imagen paternal que propulsa sentimientos placenteros en el pequeño y al encanto del niño que detona reacciones símiles en ambos, cautivándose mutuamente y dejándose cautivar a través de la emoción devenida del vínculo.
La exposición estará abierta hasta el día 4 de noviembre
Entrada liberada
Horarios : Lunes a viernes de 15:00 a 19:00 hrs.
Dirección: José Manuel Infante 1208 - Providencia
Teléfono: 2690401
Correo: info@dieecke.cl
'Días de Campo': Sibaritismo y recreación en la retórica de la imagen.
por: Valentina Schulze Uribe
La poética esteticista de Francisco Dussourd, confrontacional en el sentido dialéctico, metafórico y ominoso con que descubre y delata la libido del ser humano, expone en 'Días de Campo' el carácter sublime y latente del goce, encubierto a través del aparataje 'ceremonial- simbólico' de la familia, concertado en la 'relación padre-hijo'. La temática sitúa el espectáculo de la mirada en la 're-creación' de un paisaje campestre, donde ambos protagonistas encarnan el rito sibarítico de la unión, haciendo referencia a la cotidianeidad del suceso, en cuanto 'experiencia estética' supeditada al parentesco.
La fotografía como modo de expresión visual, realza los rostros de los personajes, que situados en un primer plano, aducen al gesto sutil de la mano, permitiendo el trazo lúdico del contacto, el escondite de los ojos del pequeño, la metonimia corporal del toque paterno que eclipsa la mirada, el efecto avasallador del padre tras la recreación del juego que acaricia.
La trama connota los signos latentes de una relación 'hipermasculina' e 'hipermasculinizada' por Dussourd, instalando una sutil e ingenua retórica que a la vez encauza el carácter ominoso y prohibitivo del goce, refiriendo al deleite sensual y sexual entre padre e hijo, a la imagen paternal que propulsa sentimientos placenteros en el pequeño, al encanto del niño que detona reacciones símiles en el adulto, cautivándose mutuamente y dejándose cautivar a través de la emoción devenida del vínculo.
El receptáculo espacial reproduce la escena atendiendo al emplazamiento de los utensilios, huellas y manchas que, a modo de simulacro, testimonian los sucesos sibaríticos del evento. Un mantel con estigmas residuales, servilletas y surcos de micción en la pared, aparecen como metáforas expositivas de la hipersemantización del signo, permitiendo una doble reflexión del mensaje artístico, del objeto en su dual cumplimiento. Los desplazamientos de significante resuelven el carácter binominal, rizomático y funcional de los elementos. De este modo, el mantel también es una sábana y las manchas de comida, suponen la experiencia del placer oral, sensual, sugestivo de la buena mesa, que a la vez se presenta como 'motor-deseo' de la relación entre los cuerpos. Ante la pregunta '¿qué te sirves?', aparece el motivo sugerente de la satisfacción, el instinto apetente del goce que abre paso a la complicidad mutua de los gestos, comprometidos en recíprocas complacencias, despertando el carácter versátil del contacto, el contenido inicuo de la insinuación, el rasgo ominoso latente en el signo.
Los vestigios del libre juego traducido en la escena campestre, devienen metáfora asertiva en las cualidades del aparejo, donde el resultado onanista de la seducción, yace mimetizado, confundido, latente o camuflado entre los restos de la 'comida', simulando o aduciendo al efecto de la libido como indicio del 'motor eseo', privado de su anhelo de posesión. La orina aparece como el dejo metairónico de la forma, el Eros sublimado y manifestado en mancha o residuo, supeditado tal vez al miedo que articula la caída, después de la fantasía o el deseo infausto de la aprehensión.
El carácter ornamental de la obra, exhibe el sentido bucólico de la experiencia, las cintas, moños y revoques, la tonalidad celeste del aparejo, adornan el escenario del 'paseo', cuyo acontecimiento retrata el coqueteo idílico de la inocencia ante el reflejo ideal de la adultez. El Rococó se presenta como el sello paradigmático del artista, quien resuelve la problemática del estilo, otorgando una nueva y distante lectura a la premisa sensualista de la época, sustentada en el goce sensorial tras el abandono de la urbe. La exposición crítica de la imagen resuelve de manera local el carácter artificial, universal, simbólico, de las relaciones subjetivas y sugestivas ocurridas en el S. XVIII, buscando dar una respuesta esteticista, familiar y actual a la manifestación del espíritu del Rococó, que "al tiempo que conservaba las ventajas de la civilización, prometía la liberación de sus trabas" (1.) por medio de un exacerbado sibaritismo.
El trabajo magistral de Francisco Dussourd dentro del campo del arte desarrollado en el escenario chileno tardo-moderno, expone cualidades indescriptibles para con la forma de plasmar una poética, atendiendo a las problemáticas pertinentes al lenguaje visual, de este modo 'Días de Campo' se ofrece como "Lo impensado (.) nacido en una novedad idéntica, en una dualidad sin recurso" (2.) llevada hasta el extremo.
notas
1. Hauser, Arnold: Rococó, clasicismo y romanticismo. HISTORIA SOCIAL DE LA LITERATURA Y EL ARTE: DESDE EL ROCOCÓ HASTA LA ÉPOCA DEL CINE. Pág 24. Traducción de A. Tovar y F. P. Varas-Reyes. (Primera edición en 'De Bolsillo', Marzo 2004. Barcelona, España).
2. Foucault, Michel: El hombre y sus Dobles: 'El cogito y lo impensado'. LAS PALABRAS Y LAS COSAS, UNA ARQUEOLOGÍA DE LAS CIENCIAS HUMANAS. Pág. 317. Traducción de Elsa Cecilia Frost. (Siglo XXi Editores, Trigésimosegunda edición en español, 2005. México, D.F.)
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